La verdad que cuando en el 2006 me rencontré intensamente con mi amado baloncesto, ese que tantas y tantas horas consumí, sólo ante una canasta, en infinitos 3x3 en salesianos, chupando banquillo a base de bien en Archipiélago 8, y sobretodo, con horas y horas de partidos y programas resumen de la Televisión Española, nunca podría haber creído que hoy por hoy apostaría porque el baloncesto le fuera mejor sin televisión.
Tremenda necedad, por supuesto, pero la mejor manera de evitar un problema, un deporte sin televisión no se conoce, verdad como un templo, pero es que “esta” televisión lo devalúa. Quien no quiera ver el tremendo potencial que tiene el baloncesto como producto plástico-estético, es que no entiende lo que es la belleza en el concepto más artístico de la palabra.
Por lo tanto no tiene sentido leer las siguientes declaraciones: http://www.marca.com/2012/03/02/baloncesto/acb/1330713016.html
Frases como: “Los clubes están estudiando otras ofertas, pero sabiendo que nosotros no podemos pagar, dudo que nadie les pague lo que pagamos nosotros”
demuestran que RTVE considera que el producto está desarrollado al 100% cuando sus seguidores no lo vemos ni al 20%.